sábado, 3 de octubre de 2015

¡Felicidades! ¡Eres oficialmente un químico!

A pesar del éxito de nuestro primer intento, al día siguiente nos topamos de frente con la dura realidad, y es que en química, los reactivos nunca se comportan como uno quiere, siempre habrá un compuesto que no quiera disolverse a la concentración necesaria, o reacciones que no reaccionaran por motivos desconocidos. Con esto quiero decir que los días siguientes fueron una sucesión de fracasos durante los cuales, el único avance fue tachar posibles reactivos de nuestra menguante lista, al final, decidimos repetir el primer experimento, pero utilizando concentraciones de disolución menores, exactamente las mismas que podíamos alcanzar con los demás reactivos. Desgraciadamente, el experimento fue un éxito, por lo que la idea de que los compuestos no reaccionaban por la baja concentración perdió fuelle, por lo cual, no teníamos ni la más remota de las ideas de cual era el motivo de nuestros consecutivos fracasos, el mayor miedo de un químico, como me dijeron todos en el laboratorio.

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