domingo, 11 de octubre de 2015

Desesperación

Lo que siguió fue una carrera contrarreloj, el día 31 se acercaba, y con él, el fin de mi estancia. Nada de lo que intentábamos parecía funcionar, la lista de reactivos a probar se iba haciendo más y más corta, comenzamos a trabajar con substancias menos comunes, siendo algunas de ellas tan raras que era imposible adquirirlas de forma directa, de forma que teníamos que fabricarlas nosotros mismos en el laboratorio, lo cual hacia que tuvieramos que agotar más de nuestro preciado tiempo. A veces parecía que estábamos a punto de conseguir un resultado satisfactorio, pero nunca teníamos éxito, como si hubiera algún problema fundamental que se nos escapara. Nuestra desesperación se fue haciendo cada vez más evidente con el tiempo, y llegamos a cometer un par de errores graves por precipitarnos en nuestras conclusiones. Pero a pesar de todo ello, en ningún momento nos planteamos tirar la toalla, seguimos esforzándonos al máximo. Ese era nuestro estado cuando el último día llegó.

No hay comentarios:

Publicar un comentario