sábado, 26 de septiembre de 2015

Los inicios

El primer día consistió básicamente en mi dando vueltas por el laboratorio con Coque, el investigador jefe, familiarizándome con el equipo de trabajo y sobre todo, con las normas de seguridad, las cuales repasamos una y otra y otra vez, tanto por mi mismo como el resto del personal, ya que, como dijo Coque, en un laboratorio el mayor peligro no son los explosivos o los gases tóxicos, sino un codazo accidental a una probeta o una vitrina abierta. También me presentaron al resto del personal del laboratorio, compuesto únicamente por investigadores jóvenes. También me explicaron el plan de investigación con mayor detenimiento, y acordamos el experimento a realizar el día siguiente.
Al llegar al edificio el día siguiente, me encontré a todo el mundo  tomando un café y charlando tranquilamente, en los diez minutos de margen de los cuales disponíamos antes de empezar a trabajar hablamos de todo y de todos.
El primer experimento consistía en fabricar nylon 6-6. No tenía ningún interes científico, ya que el proceso es sobradamente conocido, pero era un forma excelente de familiarizarse con el proceso que queríamos llevar a cabo, ya que ambos son muy parecidos. Bajo la supervisión de Marco Carini, mi "tutor" durante mi estacia en polymat, comencé a mezclar disolvente y neutralizadores con solutos, antes de juntarlo todo y esperar a que reaccionara. El experimento fue un éxito rotundo y con una agradable sensación de optimismo nos despedimos.

Comenzando




Este verano participé en una iniciativa de la asociación Alcagi la cual invitaba a jovenes guipuzcoanos a colaborar con Polymat en diferentes proyectos de investigación. Lo que concedía importacia a la iniciativa era que los jóvenes participarían en proyectos de investigación reales, y no en repeticiones de experimentos conocidos con el fin de comprobar de primera mano tal o cual fenómeno fisico o químico, como suele ocurrir en los laboratorios escolares. El fin de esta actividad era que los jóvenes experimentaran el ambiente de trabajo de un laboratorio, sintiendo la presión del tiempo, la limitación de recursos y sobre todo, la sensación de contribuir al progreso científico. Se nos dio a elegir entre varios experimentos posibles, en mi caso, decidí trabajar en el desarrollo de polímeros semiconductores a partir de procesos similares a los usados en la fabricación del nylon, por motivos de seguridad prefiero no desvelar con exactitud el procedimiento, pero si puedo decir que consistía, basicamente, en conseguir que una diamina y un ácido interaccionaran formando una cadena polimérica flexible, que ademas tuviera una configuración electrónica propicia a conducir electrones, es decir, formar un "nylon" que fuera conductor eléctrico, permitiendo, por ejemplo, crear tejidos conductores. El primer día acordamos un horario de trabajo que discurría de nueve de la mañana a dos de la tarde, de lunes a viernes, trabajando de esta forma desde mitades de junio hasta finales de julio esperábamos ser capaces de obtener resultados.